¡Oh ser humano! No sufras dificultad poniendo las cargas pesadas de la vida en tus hombros. No caigas en tristeza pensando en el cese de la vida. No te arrepientas por tu venida al mundo viendo solamente sus insignificantes frutos mundanales. Seguramente la máquina de vida que está en el barco de tu cuerpo pertenece a Hayy-i Kayyum. Proporciona Él sus gastos y necesidades. Esa vida tiene propósitos y resultados en mucha cantidad y pertenecen a Él. Tú eres un timonel en ese barco. Cumple tu deber bien, recibe tu retribución y disfruta. Piensa en que ese barco de vida es tan valioso, proporciona beneficios tan bellos, y el Ser que es el dueño de ese barco es tan Kerim y Rahim; alégrate, da gracias y entiende que cuando cumples tu deber correctamente, todos los resultados que ese barco concede en cierto sentido, se escriben en tu cuaderno de obras, te provee una vida eterna, te resucita eternamente.