Una vez dos personas van a un viaje, para disfrutar y también para negocio. Uno que es egoísta y desventurado va por un lado, y el otro que es venturado y que conoce Allah, va por otro lado.
La persona egoísta, debido a que es egocéntrica, ególatra y pesimista, como el castigo del pesimismo, coincide con una morada muy mala según su mirada. Ve que en todos lados los pobres inhábiles lanzan un grito por causa de las manos y destrucciones de las personas tiranas y espantosas. Por todos los lugares que él pasea, ve esta situación triste y dolorosa. Toda la morada tomó la forma de una casa de luto general. Él mismo, para no sentir este estado doloroso y oscuro, no puede encontrar otra so- lución fuera de la embriaguez. Porque todos se ven como enemigos y ajenos para él. Incluso en los alrededores, ve los cadáveres horribles y huérfanos que lloran desesperadamente. Su consciencia queda en torturas. La otra persona conoce y adora a Allah, es veraz y tiene bue- na moralidad, así que coincide con una mora- da muy bella según su mirada. Así, esta buena persona ve un festejo general en la morada en la que él entró. En todos lados hay una alegría, un festival, casas de conmemoración dentro de una atracción y regocijo; todos se ven como amigos y parientes para él. En toda la patria, ve el festejo de una descarga general del deber con vivas y agradecimientos. Escucha un tambor y una música con alegría para el reclutamiento de soldados, con repeticiones de Allahu Ekber y Lá ilahe illallah. En lugar de la primera persona desdichada, que sufre su propio dolor y el do lor de toda la gente, esta persona venturada se pone feliz y contenta con la alegría de sí mismo y de toda la gente. Además obtiene un negocio agradable; da gracias a Allah. Luego vuelve y se encuentra con otra persona. Entiende su estado. Le dice: “Por Allah, tú te volviste lunático. Las fealdades dentro de ti debieran reflejarse en tu exterior, que crees que el reír fuera llorar, la des carga del deber fuera robo y saqueo. Entra en razón, purifica tu corazón. Así, que se levante este velo calamitoso ante tu mirada y puedas ver la realidad. Porque la patria de un rey, que es infinitamente justo, misericordioso, poderoso, compasivo y que quiere a su pueblo y el orden, una patria que muestra obras del progreso y perfección así a la vista en este grado, no pue- de ser en la forma que tu imaginación mues- tra.” Luego ese desdichado entra en razón, se arrepiente. Dice: “Sí, yo me volví lunático por causa de la bebida. Qué Allah esté complacido contigo que me salvaste de una situación como el Infierno.”
¡Oh mi alma maligna! La primera persona es el incrédulo o pecador negligente. Este mundo es una casa de luto general según su mirada. Todos los seres vivos son los huérfanos que lloran por la bofetada de la separación y cesación. En cuanto al animal y ser humano, son los errantes solitarios que se desmoronan por las zarpas de la hora designada. Los grandes seres como las montañas y mares, son como los cadáveres espantosos sin espíritu. Muchas sospechas infundadas más, que son muy dolorosas, abrumadoras y espantosas como estas, surgen de su incredulidad y desviación, le torturan es- piritualmente. En cuanto a la otra persona, es el creyente. Conoce y confirma a Cenab-i Hak. Según su mirada, este mundo es una casa de conmemoración de Rahman, un lugar de entrenamiento de los seres humanos y animales, y es un área de prueba de los seres humanos y genios. En cuanto a todos los fallecimientos de los animales y seres humanos, son descargas del deber. Aquellos que terminan el deber de su vida van de una manera contenta desde esta morada al otro mundo, sin tumulto para que se abra lugar para nuevos funcionarios, y que ellos vengan y trabajen. En cuanto a todos los nacimientos de los animales y seres humanos, es un reclutamiento militar, y llegada bajo arma y deber. Todos los seres vivos son unos encargados soldados felices, unos funcionarios contentos en el camino bien guiado. En cuanto a todas las voces, o son la conmemoración y glorificación en el inicio del deber, o son el agradecimiento y relieve que vienen de hacer la pausa, o son las voces que surgen de la alegría de trabajar. Todos los seres, según la mirada de ese creyen- te, son unos sirvientes familiares, unos funcionarios amistosos, y unos libros bonitos de Seyyid-i Kerim y Malik-i Rahim. Muchas verdades más como estas, que son muy sutiles, elevadas, deliciosas y ricas, surgen y se manifiestan de su fe.
Es decir, la fe lleva la semilla espiritual del árbol del Paraíso. En cuanto a la incredulidad, contiene la semilla espiritual de la adelfa del Infierno.
Es decir, la paz y seguridad solamente están en el Islam y la fe. En cuyo caso, siempre debemos decir: