El Profeta Muhammad

 A diferencia de los fundadores de muchas otras religiones, el último Profeta del Islam es, como reconocen los historiadores de Occidente, la figura del mundo antiguo mejor documentada de la historia de la humanidad, ya que conocemos su vida hasta en los más íntimos detalles. No sólo se ha preservado el texto original de la Revelación de Dios a Muhammad, sino que también se han preservado miles de reportes históricos reflejando sus enseñanzas y hechos, en lo que se conoce como la literatura del hadiz.

Dicho esto, es importante tener en cuenta que los musulmanes creemos que el Profeta Muhammad fue sólo un hombre como nosotros, escogido por Dios, y que no tiene ningún atributo divino. Para evitar el desviado deseo de deificarlo, Muhammad enseñó a los musulmanes que se refieran a él como “el Mensajero de Dios y Su siervo”. La misión del último Profeta de Dios fue simplemente enseñar, una vez más, que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Dios, el Todopoderoso; como también ofrecer a la humanidad un ejemplo viviente de la Revelación de Dios. En términos simples, Dios descendió Su revelación a Muhámmad, quien la enseñó, la predicó, vivió en base a ella y la practicó en todos los ámbitos y esferas de la vida humana.

 Así, Muhammad fue más que un profeta, comparado con muchos de los profetas de la Biblia, ya que también fue estadista y gobernante. Fue un hombre humilde que vivió una vida de servicio a Dios, estableciendo Su religión y un estilo de vida que abarca todos los aspectos de la existencia humana, ofreciendo un ejemplo del ideal humano de amigo, esposo, maestro, gobernante, guerrero y juez. Por esta razón, los musulmanes lo seguimos, no por devoción a él, sino por obediencia a Dios. Muhammad no sólo nos enseñó cómo relacionarnos los unos con los otros en base al amor, sino, y más importante aún, cómo relacionarnos con Dios y cómo adorarlo de la manera que a Él le agrada.

 Como otros profetas anteriores, Muhammad enfrentó la oposición y la persecución durante su vida. Siempre fue paciente y justo, trató a sus enemigos con clemencia. El resultado de su misión fue completamente exitoso, aún cuando su misión comenzó en uno de los lugares más remotos y solitarios de la Tierra; apenas doscientos años después de su muerte el Islam se había esparcido desde España hasta la China.

 El Profeta Muhammad tiene un rango especial y honrado entre todos los profetas, no porque trajera nuevas doctrinas o milagros más grandes, sino porque fue elegido por Dios para traer la Su última Revelación a la humanidad, cuya legislación se adapta a todas las épocas, pueblos y latitudes, inmutable hasta el Último Día.

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